En una planta de vidrio templado, el peso no es el único problema: una plancha que se rompe mientras dos operarios la levantan es un corte, no una contractura.
Templajib templa e imprime vidrio digitalmente y automatizó esa manipulación con un manipulador de cristales de Atlas Robots con ventosas. Esta entrevista con Jacob se grabó en 2021.
Ficha del proyecto
| Cliente | Templajib |
|---|---|
| Sector | Vidrio templado con impresión digital |
| País | España |
| Célula instalada | Manipulador de cristales con ventosas |
| Puesta en marcha | 2021 |
| Portavoz | Jacob, Templajib |
El punto de partida
Cargar y descargar planchas de vidrio a mano marca el ritmo de toda la línea y expone al operario a dos riesgos a la vez: el corte si el vidrio se rompe y la lesión de espalda por las alturas y el peso de carga.
Resultados
- De 10 a 11 horas de producción dentro de la misma jornada de 8 horas
- Formación completa de 4 personas en 10 minutos
- Cero puestos de trabajo suprimidos: el operario pasó a otra línea
- Se elimina el riesgo de corte y de lesión en la manipulación del vidrio
El robot nos ayuda a producir más y mejor, y con menos riesgo para el operario: un vidrio que se rompa, que le corte un brazo, que le lastime la espalda. Jacob, Templajib
Diez minutos de formación
El dato que más sorprende de esta instalación no es de producción, sino de personas: cuatro operarios quedaron formados para manejar la célula en diez minutos. Es la respuesta a la objeción más repetida cuando una fábrica pequeña se plantea un robot, que es quién lo va a manejar después.
La entrevista completa
Transcripción de la entrevista
Jacob, Templajib. Transcripción editada ligeramente para facilitar la lectura.
Nuestro fuerte es el vidrio templado con impresión digital. Trabajamos mucho para fabricantes de mamparas de baño y para todo tipo de cristaleros que montan puertas templadas y hacen instalaciones comerciales.
Cada vez hacemos piezas más grandes, y el robot no tiene ningún problema de espalda. Con todos esos pesos que vamos cogiendo, decidimos incorporar un robot a la salida de las canteadoras.
Ese proceso lo hacía antes una persona. Manualmente había un operario a la entrada de las canteadoras y otro a la salida, y iban cambiando el vidrio de una canteadora a otra. Ahora ese trabajo lo hace el robot: según sale el vidrio de la canteadora, lo coge en posición horizontal, lo pasa a vertical y lo cambia de máquina. La cinta de la otra máquina lo recoge y lo pasa a cantear.
El cambio es que hay una persona que ya no está cogiendo peso, porque lo coge el robot, y la persona que estaba ahí ahora está produciendo en otro sitio de la empresa. Ellos sabían que el robot iba a venir a ayudarles, porque iban a hacer otra cosa. Aquí nadie va a perder su puesto de trabajo: lo que hacemos es producir más.
Antes, en 8 horas hacíamos 10 de producción; ahora en 8 horas hacemos 11. El robot nos ayuda a producir más y mejor, y con menos riesgo para el operario. Aquí se coge peso: un vidrio que se rompe, que se cae, que le corta a una persona en un brazo, que se lastima la espalda… Esos problemas ya no puede haberlos, porque las piezas las coge el robot.
El robot ya está programado para el movimiento que tiene que hacer, y como solo hace ese movimiento, cualquiera de los operarios le da al botón, se resetea y se pone en funcionamiento. Es fácil. Nos dieron un curso a las cuatro personas que iban a tocar el robot y se acabó: tardamos 10 minutos. No tiene más misterio.
¿Manipuláis vidrio o tablero a mano entre dos personas? Te decimos en una llamada si una célula estándar encaja en tu planta y cuánto costaría.