desmitificando mitos sobre la robotización industrial

La automatización industrial por medio de la incorporación de robots a los trabajos es un hecho imparable, los medios nos idealizan las ventajas mientras que nos despiertan el miedo por sus amenazas. Pero, ¿qué hay de cierto en estas últimas? ¿Es realmente la automatización la losa que sentenciará al trabajador de clase media? ¿O por el contrario será la ayuda que nos permitirá acabar con los aspectos menos humanos de nuestras tareas?

Desde Atlas Robots queremos compartir esta información extraída de varios medios, informes y estudios, y que ponen de manifiesto que, lejos de avecinarse un apocalipsis zombie al más puro Walking Dead, la aplicación de los robots está contribuyendo a avanzar y mejorar la calidad tanto de productos como del trabajo físico.

Te desmitificamos tres de las ideas más extendidas sobre la automatización, sigue leyendo:

1. Los robots reemplazarán el trabajo humano destruyendo puestos de trabajo

Solemos asociar la automatización industrial a un entorno semi-desértico copado de fábricas grises trabajando de noche con las luces apagadas, entornos fríos e inhóspitos donde los trabajadores ya no son necesarios y son las máquinas las que han asumido todo tipo de trabajo. Esta visión es la que fomenta el miedo a la industrialización y genera el malestar en la sociedad.

Nada más lejos de la realidad, está claro que las tareas mecánicas y repetitivas disminuirán, sin embargo, informes recientes como “El futuro de los empleos”, del Foro Económico Mundial, muestran una cara más positiva que la de aquél mundo gris.

Como consecuencia de la Cuarta Revolución Industrial, se transformarán en torno a 75 millones de empleos, mientras que se crearán 133 millones de nuevos puestos de trabajo, con distintas competencias y con una carga mayor de creatividad, resolución de problemas y habilidades de comunicación interpersonal. No desaparecen los trabajos, sino que se redefinen, se transforman, relegando las tareas pesadas a las máquinas y centrando al capital humano en precisamente actuar como personas, brindando la oportunidad de afrontar mayores desafíos intelectuales y con cargas de motivación superiores.

En la manufactura concretamente, se espera una disminución de las tareas para los trabajadores de ensamblaje, manipulación o mantenimiento, mejorando sus condiciones laborales al convertir trabajos de riesgo en trabajos menos lesivos. Además, estos empleos se contrarrestarán con un aumento de los roles en el campo del análisis de datos, inteligencia artificial, desarrollo e innovación.

2. La automatización solo sirve para reducir costes

Uno de los grandes atractivos de la automatización industrial es el ahorro de costes, después de todo, los robots no cobran salario, no cogen bajas y pueden trabajar 24 horas al día durante los 365 días del año.

Sin embargo, y en contraposición a lo comúnmente pensado, si atendemos al informe elaborado por Deloitte: “Estamos preparados para la implantación de robots en las empresas”, en 2018 solamente el 5% de las compañías que implementaron la automatización robótica lo hicieron por la única razón de reducir costes, comparado con el 21% que decían lo mismo el año anterior.

De nuevo nos encontramos con una idea errónea de la automatización industrial. Sin ir más lejos, la razón principal es un conjunto de mejoras a la empresa que van desde el aumento de la productividad, la reducción de riesgos laborales, el aumento de ingresos y la mejora de la experiencia tanto de clientes como de empleados.

3. Los robots industriales son muy caros y solo las grandes empresas pueden optar a ellos

Aunque es cierto que la implementación de robots dentro de un sistema productivo requiere una cantidad importante de trabajo inicial, una vez instalados los procesos se optimizan dando lugar a tiempos de ciclo más cortos, mayor calidad, menores pérdidas de energía, tiempos de inactividad más cortos y, en definitiva, una mayor eficacia de toda la organización productiva.

El coste/beneficio sigue moviéndose a favor de los fabricantes que implementan esta tecnología; no solo están cayendo los precios de los robots, sino que lo hacen mientras que los costes laborales y las capacidades de los robots aumentan.

Existe por tanto la conciencia general de que la incorporación de robótica industrial es un proceso de remodelación muy caro, sin embargo, los informes elaborados por el propio McKinsey Global Institute indican que los pioneros en la adopción de estos sistemas aumentarán sus ingresos en un 122%, mientras que los seguidores de esta tecnología solo verán un aumento del 10%.

El mundo sigue avanzando

Los grandes avances tecnológicos siempre han conllevado retos, nuevas formas de entender la economía, las relaciones y el mundo. Esta vez no va a ser menos. Nos enfrentamos a un paradigma que nunca antes se ha planteado, por primera vez las máquinas van a ser capaces de absorber una serie de tareas que, aunque mecánicas, la tecnología no permitía automatizar.

Las capacidades humanas van a cobrar más importancia que nunca, priorizando aquellos recursos intelectuales que son los que realmente aportan valor a productos y clientes. Recursos como la innovación, control de calidad, o resolución de problemas serán los principales en esta nueva etapa que ya ha comenzado, una nueva realidad donde los robots trabajarán y los humanos supervisarán.