Cómo aumentar la rentabilidad de una empresa

rentabilidad empresa
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Aumenta la rentabilidad de tu empresa comenzando con pequeños cambios

Busca nuevas formas de optimizar el rendimiento de tu plantilla y tus activos

Si una empresa no es rentable, dejará de existir. Así de simple, claro y doloroso. Por eso es muy importante que, como empresario, te des el tiempo de sentarte a hacer números. Busca nuevas formas de mejorar la rentabilidad: recorta gastos innecesarios e invierte en pequeñas mejoras que te den rédito a corto y medio plazo. Para darte ideas hemos elaborado una lista de oportunidades. Estudia cuáles se pueden aplicar a tu negocio y ¡aprovéchalas!

1. Elabora presupuestos y lleva un control de los gastos

La rentabilidad es la diferencia entre los beneficios y lo que has gastado para obtenerlos. Esa diferencia tiene que ser suficiente como para que el esfuerzo y horas dedicadas merezcan la pena. Vaya, que no te salga ‘lo comido por lo servido’, sino que te permita vivir de ello. Por eso es capital que tengas claro cuánto factura tu empresa y cuánto ha gastado para conseguir esa facturación. Ten en cuenta todos los gastos, tanto directos como indirectos: materiales, agua, luz, alquiler, nóminas, impuestos, etc. Puedes hacer el seguimiento de estos ingresos y egresos con un programa de contabilidad o en un documento Excel. Aquí puedes ver una plantilla de ejemplo.

2. Analiza producto por producto cuál es rentable y cuál no

En este caso hay que tener en cuenta que el más rentable no es necesariamente el que más margen de beneficio tiene. Puede que tengas en tu inventario productos que no tengan mucho margen de beneficio pero que por volumen de venta lleguen a esa rentabilidad. Por otro lado, están los productos insignia. Son esos que aún sin tener mucho margen de beneficio ni volumen de ventas son identidad de tu marca o empresa. Esos te conviene mantenerlos porque te servirán como reclamo para hacer venta cruzada (atraer clientes a los que terminas vendiendo otras cosas).

3. Aumenta el volumen de venta

Es obvio que mientras más vendas más beneficios tendrás. Puedes enfocar tus esfuerzos de venta en aquellos productos que tienen fácil salida. Claro está, no dejes los otros de lado que, aunque se vendan menos, terminan por llenar la cesta de huevos.

4. Aumenta el margen de beneficio

Es decir, aumenta la diferencia que hay entre el precio de venta y lo que te cuesta producir tu producto o servicio. Y puedes hacerlo de dos maneras, reduciendo costes o aumentando el precio de venta. En este último caso deberás analizar primero si el mercado te lo permite. Asegúrate de que tu producto tenga un valor diferencial potente frente al de tu competencia.

5. Apuesta por la tecnología

Por si aún quedaban dudas, la pandemia nos ha dejado claro que la tecnología y el mundo digital han pasado de ser una opción a una necesidad. Invierte en la renovación tecnológica de tu negocio; crea una web con comercio online; automatiza procesos de fabricación; adquiere un software que te ahorre tiempo para que lo puedas invertir en algo más productivo; etc. Tómalo como una inversión que te dará un retorno a medio plazo. Tu ‘yo’ del futuro te lo agradecerá.

6. Cuida al cliente

Esto es fundamental si vendes un producto o servicio de recurrencia, por ejemplo, una tienda de camisetas. Tu cliente necesitará más de una camiseta a lo largo de su vida y si tu producto y atención han sido buenos, volverá a comprar en tu tienda.

7. Reduce costes innecesarios 

Revisa bien todos tus cobros porque muchas veces pagamos dos veces por el mismo servicio. Esto suele pasar en gastos de pequeño importe que, justamente por eso, no nos damos cuenta. Por ejemplo, una línea de teléfono que ya no se usa o una suscripción premium a alguna herramienta que no sabías ni que existía.

8. Cuida a tu plantilla e involúcrala en los procesos 

Ellos son quienes conocen el detalle de su tarea. Por eso son quienes con más claridad te sabrán decir qué mejoras se pueden hacer para optimizar los procesos. Piensa que mejorar cada proceso incidirá directamente en el aumento de la rentabilidad de tu empresa a nivel general. Por otro lado, observa a tu plantilla y date cuenta de cuáles son las fortalezas de cada uno para usarlas en pro de la empresa.

9. Haz una valoración de los potenciales clientes

Cuando consigues un nuevo contacto es importante valorar el nivel de su interés. Así no perderás tiempo y recursos en clientes que tienen una intención vaga o nula de cerrar una compra. Por otro lado -dependiendo de cada tipo de negocio-, a veces es mejor tener tres clientes grandes que diez muy pequeños. Tendrás que emplear muchos recursos para obtener el mismo beneficio con los pequeños que con los grandes. Y diseminarás mucho más tu tiempo, sin enfocarte en un único proyecto. ¡Ojo! Repetimos de nuevo: esto no es válido para todos los tipos de negocio. Además, igual que ocurría con el producto insignia, existen los clientes estratégicos. Son aquellos que, aunque no te proporcionen un beneficio tremendo, son referentes en su sector y te darán prestigio.

10. Gestión de compras con visión de futuro 

Planifica tus compras. Comprar más cantidades hará que tus proveedores te dejen el producto a un mejor precio. Es difícil llevarlo a cabo si tu negocio acaba de empezar y el futuro es un poco incierto. Pero si ya has ejecutado un ejercicio fiscal y sabes cómo va a ir tu año más o menos, puedes hacerlo.

Haz una lista de mejoras que puedes realizar de manera inmediata, a mediano y a largo plazo para aumentar la rentabilidad de tu empresa. Esboza un calendario realizable para ir implementándolas y ponte manos a la obra. Estamos seguro de que tendrás una empresa que funcione mejor y con un balance financiero más saludable.